miércoles, 28 de noviembre de 2018
45 minutos en Roma
jueves, 20 de septiembre de 2018
Estreno con golazos (y paradones) en la Liga de Campeones
La primera parte fue enteramente del Madrid, que no dio opciones a su rival y ya en el minuto 2 Bale estuvo a punto de abrir la lata con un disparo que se fue fuera por poco. Se dominaba, pero el gol no llegaba, unas veces por acierto del portero contrario y otras por fallo de los delanteros.
El caso es que hacia el minuto 17 la sensación era de que ya iba siendo hora de meter un gol, no fuera que luego lo echáramos de menos, que nos conocemos todos, y el que perdona a un equipo italiano al final se puede encontrar con un disgusto. Ocasiones había, y el único equipo que jugaba a algo era el Madrid, pero el marcador continuaba con empate a cero.
Y cuando todo indicaba que habría que decidirlo todo en el segundo tiempo, De Rossi agarró alevosamente a Isco en el borde del área, y el propio Isco se encargó de colocar el balón en la escuadra derecha ante la atenta mirada del portero Olsen, que ni se movió. Golazo "psicológico" al filo del descanso, y victoria momentánea merecida, aunque escasa.
La segunda parte fue, en mi opinión mucho más entretenida. Los dos equipos tuvieron ocasiones, y los dos porteros tuvieron oportunidad de lucirse: se pudo ver a un Keylor excelso sacando todo lo que le llegó, que fueron al menos cuatro ocasiones claras, y a un Olsen, sin duda el mejor de su equipo, que evitó también por tres veces que el resultado fuera un escándalo.
Por otro lado, también vimos otros dos golazos. Uno de Bale en carrera tras un contraataque de los que hay que poner a los niños de las escuelas de fútbol y otro de Mariano, que entró sustituyendo precisamente a Bale, que ajustó una rosca de bellísima factura a la escuadra para cerrar el marcador, y el partido.
Finalmente, tres goles (tres golazos), y una decena de paradones entre los dos porteros, para certificar la primera victoria de este año en Champions.
El Campeón ha vuelto.
miércoles, 8 de agosto de 2018
Cuando el Madrid corre...
El último partido de pretemporada en Estados Unidos comenzó con retraso a causa de una tormenta que obligó incluso a desalojar el estadio. A esas horas de la madrugada en España ese retraso debió sentar mal a más de uno. A mí, particularmente.
Para compensar, el Madrid salió con ganas y con velocidad. Tanta, que antes del segundo minuto Asensio ya había rematado a la red un espectacular centro en profundidad de Bale con el exterior de su pie izquierdo.
Lejos de bajar los brazos la Roma (¿No debería ser "el" Roma, en Español?) se acercó a la portería de Navas, aunque sin peligro.
Los siguientes minutos fueron entretenidos. El Madrid dominaba y corría. Hacía pases largos que llegaban a su destino y en ocasiones tiraba a puerta. Fue precisamente en una jugada así, en el minuto 15, con un pase largo de Carvajal a Bale como llegó el segundo gol. Quizás el portero de la Roma podía haber hecho más, pero no hay que quitar méritos al galés que le batió por bajo cogiéndole a contrapié.
Lo siguió intentando el Madrid, con posesión e intensidad pero con menos fortuna. Ni Benzema, ni Ceballos consiguieron aumentar la ventaja, y se llegó al descanso con el 2-0.
La segunda parte no tuvo demasiada historia, más allá de ver a los nuevos. No jugó mal el Madrid, pero no hubo ni emoción ni ocasiones claras. Sólo un tiro de Vinicius que casi entra por la escuadra y el gol de la Roma en el minuto 82 tras un fallo defensivo en un saque de banda aceleraron un poco el pulso del madridista que aguantara despierto a esa hora. Y no hubo más.
Ya sólo quedaba irse a dormir a la hora de levantarse con la satisfacción de ver que cuando el Madrid corre, y hace correr la pelota, los resultados son positivos.